con los ojos pintados de negro
los labios de rojo putón
las mejillas pálidas de polvos
y las uñas de rosa chillón.
Vienes a llorar, ¡a mí!,
después de haberme arrancado,
a arañazos,
todo lo Que aprecié alguna vez.
Vienes a llorar, ¡a mí!,
después de haberla cagado,
a cada paso,
destrozando lo Que no era tuyo.
Vienes a llorar, ¡a mí!,
lágrimas Que son más mentira
Que verdad;
lágrimas Que no tiene sentimiento
real;
lágrimas Que acuchillaron mis mejillas
previamente.
Vienes a llorar, ¡a mí!
No hay derecho.

No hay comentarios:
Publicar un comentario