martes, 17 de noviembre de 2009

[4:13 de la noche de un lunes ya martes...]

-Nena, ¿porQué?

Ella baja la mirada avergonzada.

- ¿porQué lo hiciste?

No contesta.

- Dame una razón coherente.

Sus manos aferran la mariQuita Que pende de su cuello.

- Sólo explícamelo, porQue no lo entiendo. Dame una razón Que expliQue porQué lo has hechos,
porQué le contaste todo, ¡sin preguntar!

Las lágrimas mojan su regazo.

- Ahora ya no me sirve Que llores, ahora te toca apandar con lo Que hiciste, y echarle.

Levanta la vista, mirándola con ojos asustados.

- No me mires así, sabes Que es lo mejor para todos... para nosotras.

Abre la boca con la intención de contestar, pero la cierra aun sin pronunciar sílaba alguna; sabe Que ella tiene razón, Que la culpa es suya, nunca debió contarle nada sobre ellas, nunca debió abrirse... Ahora debería echarle de forma Que no se diese cuenta... Que complicación...
Bajo la vista de nuevo arrepentida y asintió con la cabeza.

- Bien, pues ya sabes lo Que debes hacer entonces... - y se marchó, dejándola de nuevo sola, allí.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ahora me escondo y te observo y te puedo decir: 'yo mataré monstruos por ti', sólo tienes que avisar...

Almendra dijo...

Hm. Me siento tonta al decir que no entendí.