
Se acercó muy de puntitas,
muy a oscuras y en celada,
porque no notara nada
quien le daba tantas cuitas.
Y en voz muy baja le dijo:
“Carlo queridísimo, hijo:
no quisiera interferir
ni causarte desconsuelo.
Pero ¿has pensado en el cielo,
o te has querido morir?”
Recuerdos de un andén de tren... un libro... una rosa... personas sentadas en el suelo... y un adiós...*
http://www.herreros.com.ar/melanco/chicoostra.htm [Aquí entero... vale la pena...]
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2 comentarios:
Recuerdos de algo que VIVIMOS.
y aún lo sentimos.
Me suena...
Creo que estaba allí
Y allí sigo, en un viaje etérico
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