Siento Que mi boca Quiere vomitar toda esa porQuería de palabras duras Que sería mejor Que se mantuviesen en secreto, pero las hormonas son traicioneras y sueltan esas palabras Que hacen daño.
La voz de uno por encima de la del otro como en un pulso de decir estupideces, en medio de esta calle fría y desolada en mitad de la noche.
Morderme el labio con fuerza, coger las llaves e irme por la otra calle, por el camino largo, para no compartir con él los últimos pasos de vuelta a casa; lágrimas dolorosas apuñalando mis mejillas y los dedos marcando un número de teléfono en el móvil, para soltar todo eso Que fui capaz de retener en mi garganta para no hacer más daño.
Encontrarnos por desgracia en el portal y subir por las escaleras evitando ascensores con espacios peQueños. Y tirarme en la cama a comerme por dentro de remordimientos pero lo peor... es Que no fue culpa mía, ni dije nada Que no fuese cierto.
Levantarse por la mañana y ni cruzarnos las miradas...
Con él, el Que me enseñó a dar los primeros pasos y caer, y hacerme daño y luego... reírme de mi caída, él, Que evita Que tenga miedo de mi misma.
domingo, 11 de marzo de 2012
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
